
Con una mezcla de personajes históricos y ficticios, y por medio del testimonio de Martín de Ferreira, un campesino que sufre en primera persona el abuso de poder de los nobles, todo el proceso de creación de la revuelta irmandiña pasa ante nuestros ojos. Así junto a su hermano Lopo, Martín se une a la milicia urbana promovida por Alonso de Lanzos, con el fin de alcanzar la justicia e igualada social en la Galicia de esa época.
En este tebeo no vamos a encontrar nombres como Gondor, Invernalia o similares. Lo que tenemos aquí son parajes mucho más cercanos como Melide, Betanzos, Santiago pero no por ello el relato pierde un apice de épica. Ni mucho menos.
De la mano de Cráneo, la narración nos lleva en volandas desde la primera hasta la última hoja, imprimiendo un ritmo trepidante, digno de la mejor peli de acción. Si añadimos un dibujo consagrado al 100% a la historia y el rigor histórico preciso, todo junto convierten a este Os lobos de Moeche un ejemplo perfecto para demostrarnos que la realidad siempre supera a la mejor ficción.